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Por MARÍA ARELLANO.
San Luis, 6 Dic, Agencia Infancia Hoy.- El programa Mecanismo Desarrollo Limpio (MDL), de la Universidad de La Punta (ULP), lleva adelante la iniciativa “Huertas Escolares”, un proyecto que busca que los chicos aprendan a alimentarse sanamente y conozcan nociones de sustentabilidad. “La idea es que los jóvenes tomen conciencia sobre su salud alimenticia y valoren los beneficios que obtienen al consumir vegetales. Por otra parte, al cosechar sus propios comestibles ahorran el combustible que se utiliza para trasladar verduras desde otros lugares y aprenden un oficio que puede sustentarlos económicamente. El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) les dio kits de semillas para que lleven a sus hogares”, explicaron desde la Universidad.
Además de dirigir la propuesta, MDL se encarga del cierre perimetral de la huerta, de la construcción del sistema de riego por goteo y de su mantenimiento a través del tiempo, asimismo brinda la capacitación necesaria para que los chicos se interesen y aprendan la iniciativa. Esta propuesta se ha aplicado en diferentes escuelas de la provincia, en localidades como Juana Koslay, Donovan, Juan W. Gez, y en la comunidad Ranquel, entre otras.
Rosa Simioli, directora y de la escuela “Maestro Rural Puntano” (Donovan), explicó que el trabajo es absolutamente colaborativo. Contó que un vecino les prestó una porción de tierra y personal de la ULP junto a los chicos más grandes y madres trabajaron con la limpieza del terreno y en la plantación. “Todos colaboran, los chicos van rotando para cuidar esta huerta: los más grandes se encargan de remover la tierra y hacer la siembra y los más chiquitos los acompañan en este proceso sacando las malezas. La idea es crear cultura en ellos, que comprendan que la tierra nos puede favorecer y suministrar alimentos, la idea es que ellos puedan tener su propia huerta y consumir alimentos naturales”, manifestó.
Los chicos, en este proceso, también aprenden a criar lombrices californianas que se encuentran en grandes tachos con tierra y son alimentadas todos los días con restos de verduras, frutas y agua; los desperdicios que estos animales producen son utilizados como abono natural para los cultivos.
Anahí Giménez (8) contó que en la huerta sembró zapallo, habas y zanahorias. Dijo que en la escuela puso las semillas y que se encarga de su riego. “Primero vemos si la tierra esta húmeda, esperamos, y cuando se seca las damos agua”, comentó la joven. “Yo cuido el medio ambiente no tirando papeles. Le dije a mi mamá que no prenda fuego y a mi papá que deje de fumar porque contamina el aire”, añadió.
En la escuela “Juan W. Gez”, los niños han sembrado rabanitos, zapallos italianos y redondos, chauchas, porotos, cebolla, lechuga y acelga. La docente, Cecilia Malavasi, explicó que este año la tarea es netamente práctica, y que el año que viene se piensa afianzar los conocimientos a través del uso de la computadora y el cuaderno. La alumna María de los Ángeles Calderón (9) dio detalles del proceso de fotosíntesis que aprendió con su maestra: “Aprendí que las plantas hacen su comida con agua cuando las regamos y con la luz del sol, así crecen y se ponen lindas”. Su hermanito, Darío Calderón (8) contó que quiere hacer una huerta en su casa y cosechar tomate, lechuga, cebolla y ajo “para que no se acerquen las víboras”. “Hay que cuidar las verduras no pisándolas y regándolas. Al agua dulce hay que cuidarla porque no hay mucha”, enfatizó.
(Infancia Hoy)
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