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Montevideo, 2 de May, Agencia Infancia Hoy.- Como foco especial del proyecto están las tres de las modalidades más peligrosas de esta problemática: el trabajo agrícola, el trabajo doméstico para terceros y la explotación sexual.
La iniciativa, como está expresado en su lema central, tendrá una ejecución de forma simultánea en todos los países del ente subregional y la componen afiches y piezas radiales con la participación de personalidades vinculadas al quehacer nacional.
Eduardo Brenta, titular uruguayo de la citada cartera, expresó que este país, "más allá del gobierno de turno, tiene un fuerte compromiso desde este punto de vista con la erradicación de las peores prácticas de trabajo infantil".
La campaña, coordinada entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, estará centralizada en las ciudades fronterizas de Paso de los Libres, Uruguayana, Posadas, Encarnación, Rivera, Livramento, Puerto Iguazú, Foz de Iguazú y Ciudad del Este.
Según Brenta, este proyecto "constituye una señal de que la región avanza en materia de estándares sociales y profundiza en medidas que tienden a la protección de los niños".
Anunció que sobre el trabajo adolescente, Uruguay en fecha próxima presentará un programa de becas, el cual prevé la participación de jóvenes de 15 a 18 años y mantiene los criterios regidores a nivel internacional para el trabajo infantil en condiciones decentes.
El inspector general del Trabajo en esta nación, Juan Andrés Roballo, destacó que "le damos una importancia rotunda al tema de la sensibilización y la discusión".
"No alcanza con las tareas de fiscalización, se requiere una toma de conciencia de los actores sociales, gubernamentales y la sociedad en general", opinó.
DATOS EN ROJOS
El primer sondeo nacional especializado sobre esta temática, confeccionado en 2010, arrojó que el 91 por ciento de los 10 mil niños y adolescentes entre los 5 y 17 años encuestados asiste a algún centro educativo.
María Carnevale, coordinadora del proyecto Magnitud y Características del Trabajo Infantil en Uruguay del Instituto Nacional de Estadísticas, informó que el 7,9 por ciento de los niños y adolescentes que respondieron la indagación trabaja.
El 5,4, acorde con lo divulgado, lo hace fuera del hogar, mientras tres unidades porcentuales en forma intensiva, en el propio hogar.
Recordó la especialista la legislación nacional e internacional establece en los 15 años la edad mínima para que los niños o adolescentes trabajen en empleos públicos o privados, en todos los sectores de la actividad.
El marco legal prohíbe el trabajo nocturno, las jornadas laborales superiores a las 36 horas semanales y todo quehacer productivo que atente contra la actividad física y mental de los niños y adolescentes o signifique un obstáculo para la educación.
Los datos por área de residencia en esta nación suramericana advierten diferencias entre las zonas rural, con mayor presencia de infantes (21,1 por ciento), y la urbana (10.9).
Los niños y adolescentes ocupados presentaron mayores tasas de repetición y ausentismo de la enseñanza al promedio de los insertos en el sistema educativo, según la fuente.
Estadísticas revelaron que los principales puestos de labor de esa masa etárea son como peón albañil, peón ganadero y vendedor ambulante en puestos de feria o callejeros.
Sobre las niñas y adolescentes, mujeres interrogadas abundaron las ocupaciones de niñera, servicio de doméstica en casa de familia y vendedora a domicilio.
Carnevale precisó que el trabajo infantil es un subconjunto de los menores que cumplen actividades económicas, y no todos los chicos y muchachos con actividad productiva participan de éste.
Esto se refiere específicamente, dijo, a formas de laborales prohibidas que es preciso eliminar por ser mental, física, social o moralmente dañinas y peligrosas para esos grupos e interfiere con su educación.
(Infancia Hoy)
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